EL YOGA ES NATURALEZA

 

 

 

En la antigüedad las personas dedicaban gran parte de su tiempo a observar, sentían el influjo de las estaciones del año en sus cuerpos, conocían la importancia de moverse desde un lugar sagrado y de respeto. Observaron las posturas de los animales y todas sus virtudes; la elasticidad, el sigilo y también su equilibrio. Aprendieron de ellos. Y cuando levantaron la vista hacia el cielo, contemplaron el sol y la luna y aprendieron a rendirle sus respetos, sabiéndose parte de un mismo ser, del cosmos en su conjunto. Esa energía que mantiene vivo a un árbol o a un pez es el mismo Prāna que está en nosotros.

Todo el sistema del YOGA está inspirado en la naturaleza. Siguiendo sus enseñanzas encontramos el equilibrio y nuestro centro, la raíz y el sentido de nuestra vida. Ese encuentro entre el ser humano y su naturaleza es el YOGA.

 

Namastē