Ana, maestra y sanadora.

La práctica de yoga con Ana es tan rotunda, que es difícil sustraerse de lo que está aconteciendo durante ella. Su calidez y su claridad están en equilibrio perfecto para abrirnos al yoga.

Movimiento y respiración son presencia  y conciencia de uno mismo.

Gracias Anita. Namaste

 

Clara Notari

@claranotari

La luz de los martes en mi vida se llama Ana.

Cuatro años ya disfrutando de sus prácticas, y lo más importante de ella. Es algo indispensable ya para mi, para mi salud, mi cabeza.Gracias Ana por tanta sabiduría y por tanto amor. Y gracias a nuestra querida Ari que te puso en nuestra vida.

Namaste

 

Maribel Verdú

@maribelverdu

Una vez nos hicimos una fotografía después de clase, éramos un círculo de mujeres sonrientes. Durante algún tiempo acudía a la foto en silencio en casa y seguía sonriendo yo sola. El yoga trabaja mi cuerpo pero sobretodo trabaja mi corazón. Y lo mejor de todo es que ni lo pienso. Solo ocurre. Un grupo de desconocidas rompe las barreras de la piel para compartir cada semana una clase que no es una clase, es una experiencia, un reto físico, un descanso. Admito que alguna vez hasta he llegado a emocionarme, porque esa cualidad no competitiva de las clases, esa cualidad profundamente humana y solidaria no es un mero ejercicio práctico acompañado de su correspondiente discurso teórico sino un camino (¡que nadie se asuste!) espiritual. Cada uno adaptamos la practica a nuestra propia complejidad y cada uno aprende que, a veces, las cosas merecen ser muy sencillas. Esa es la secreta oportunidad que nos brinda cada cita semanal. Pasa el tiempo, y no existe mejor foto que la de aquel grupo de mujeres sonrientes, un círculo orgulloso y bello después de hora y media de paz.

 

Elsa Fernández -Santos

@sunsetelsa

Confianza, intercambio, aprendizaje, risas, respiraciones, entrega, paciencia, auto conocimiento, agujetas, relajación, recuerdos e imágenes que aparecen de repente, en realidad un nuevo camino a seguir.

Todo esto y mas, es lo que comparto con unas mujeres especiales y extraordinarias cada semana gracias a la generosidad sensibilidad y sabiduría de nuestra maestra – maga Ana!

Me siento muy afortunada.

Gracias !

 

Ariadna Gil

Martes con Ari , Bell, Clara, Elsa...
Martes con Ana . Ana chamana.
Los martes me quiero, me escucho, respiro, me sorprendo y me río.
Mi martes, mimarte.
Ana nos recibe con su abrazo y una sonrisa que llena el espacio de vida y pureza.
Ana nos enseña a respirar, a conocer nuestros límites, nos habla del infinito, nos cuenta historias de piedras, cuevas y lunas. Nos habla de viajes, lugares donde se reúnen las brujas hadas del mundo y mientras el mundo sigue existiendo fuera, nosotras ya estamos dentro, profundamente conectadas en un sueño real.
El mágico sonido de un cuenco tibetano me trae de vuelta. Abro los ojos, estoy rodeada de mujeres bellas, de confianza.
Ahora, un té de canela y jengibre en amor y compañia.
Hoy es martes. Namasté!!!

 

Emma Suárez

@emmasuarez.25

El Yoga con Ana es mas que Yoga.

 

Ana te recibe en la sala con un abrazo, ese abrazo es el comunicador de como nos sentimos en ese preciso momento antes de empezar la sesión, los abrazos se multiplican por las mujeres que hayamos asistido  ese día a la sesión.

Venía acostumbrada a unas salas inmensas de Yoga en L.A, donde se no se establecía ningún tipo de comunicación, cada uno se concentra en uno mismo, no te mirabas como no fuera a traves de un espejo, nunca te acercas al otro, solo repites movimientos que parece que establece cercanía, pero no, una cosa es ejercicio físico, otra cosa es lo que te propone el Yoga de Ana.

 Supongo que a través del té que nos ofrece cada finalización de la sesión, he aprendido a jugar con la apertura que ella nos brinda, nos hace abrir nuestro corazoncito, y brotar lo que hemos sentimos aunque no sepamos el por que de lo que hemos sentido. Ana nos observa y nos nivela, sabe acompañarnos en nuestras subidas y bajadas de vida. 

Por eso Ana es una guía, es guerrera, confidente y amiga.

 

El Yoga con Ana, es una forma de adentrarte al cuerpo, a tu propio ser, es una respiración, y una calma.

 

Raquel Fernández Nuñez

@rfncinema

 

 

Cada semana En las clases de Ana.. Recuerdo que existo , recuerdo que respiro , que soy , que puedo ser.
Todo se para al estar ahí, en silencio conmigo con mi quietud o con mi inquietud en función de lo que me toque vivir en ese momento pero ante todo VIVO y cuando salgo de allí mi realidad es más dulce que cuando entre .

Gracias Ana-Namaste

Paloma Rodríguez Juanes

@palomarodriguezjuanes

 

 

Ana es una profesora excelente.

Es sensible, intuitiva, precisa, consciente de cada uno de sus alumnos. Esa profunda intuición hace que cada uno de los asistentes a la clase sienta que la clase fue diseñada específicamente para el o ella. Todo desde una naturalidad y sencillez que hacen que cada clase sea una experiencia impresionante mente satisfactoria.

Muchas gracias, Ana.

 

Elena Domínguez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La práctica de yoga es uno de los pilares de mi salud.

 

Soy paciente oncológico y al principio pensé que tendría que abandonar la práctica, pero Ana lo hizo posible en cuanto pude retomarla, adaptándola a mis limitaciones físicas.

Ana, además de instruir, guiar y motivar, hace de cada práctica una experiencia única y enriquecedora. Ella nos alienta a amar y aceptar nuestro cuerpo y circunstancias, cosa que para mí es esencial y sanador. Con cada práctica siento que voy adquiriendo herramientas que ayudan a un conocimiento más profundo de mi ser. No hay nada mejor para mi, que poder transitar esta etapa con Ana como maestra!

 

Namaste

 

Martina Sibona Guevara

 

 

 

 

 

 

 

 

Una tarde de julio, llegue a la casa de Ana. Había una luz preciosa. Ella me recibió con esa mirada
hermosa y profunda que la caracteriza. Sentí paz. Íbamos a hacer una sesión de Yoga Nidra. Fue una experiencia de entrega. De confianza. Recuerdo la voz de Ana guiándome,  sonando, ayudándome. Sentir su voz casi como un rezo. Sin intentar provocar nada exterior. Estar casi dormida, sin llegar a estarlo por mi propia voluntad. En un límite muy delgado entre estar dormida y despierta. Emocionándome sin entender. Viendo imágenes pasar. Sintiendo mi cuerpo sin peso, y muy presente. Dejando fluir. Respirando. Trabajando desde la calma y La Paz. En la segunda parte Ana teda un masaje ayurvédico. No sé cómo describirlo. Pero el olor de los aceites, su manera de efectuar el masaje, esa sensación de paz y bienestar. Es un cierre perfecto para la sesión. Cuando terminamos Ana me dijo algo hermoso: “En tu espalda se abrió un universo”. Y me quedé pensando, en la enorme capacidad que tiene Ana para entender y guiar. Desde una humanidad y una coherencia que invita a confiar en ella. Y querer tenerla muy cerca. Namasté

Cecilia Mallardi.

@calma_chechu

 

 

Las clases junto a Ana como maestra, son un regalo que le hago a mi cuerpo y a mi alma. Con ella como guía, logré un compromiso conmigo, aprendí a aceptarme, a dejar descansar mi mente, a respirar con consciencia, a disfrutar de cada clase, de nuestros saludos al Sol y a la Luna. Las clases ya son rituales para mi. 
Su calidez, su dulzura, su sonrisa y su confianza me inspiran y me permite que las prácticas sean de entrega. Siempre está en los detalles, nos observa,  nos conecta con la naturaleza, con la energía femenina, nos descubre Diosas olvidadas, nos guía en nuestras meditaciones y siempre, nos despide con una infusión que nos permite terminar nuestro día con energía. de

Gracias por cada ritual, Anita!
Namaste!

Andrea Monasterio.

@andymonasterio

Cuentan las viajeras:

Fui a la sesión sin saber muy bien qué esperar pero, después de asistir a tus clases unas semanas, de sentir los efectos de tus clases en mí y lo profundo de tu trabajo, mi confianza en ti era plena. Cuando hablaste de esa sesión, hubo algo dentro de mí que dijo “esto!”.

Siento la sesión como si hubiera sido un viaje. Un viaje dentro de mí en lugares muy profundos y desconocidos, aunque había esa vaga sensación de familiaridad, como si estuviera reconectando con una parte de mí que había caído en el olvido. Fue una sesión preciosa y muy conmovedora. Sentí esa conexión conmigo y, a la vez, la conexión contigo, eras como una caricia que me iba acompañando y guiando en el camino, una presencia que arropa pero no ahoga, que cuida, que quiere. La serenidad y paz que quedó en mí después de la sesión era nueva y diferente, transcendente, real. #HistoriasdeMadrid

Anna Codorníu 

@drimvic

Yoga es como entrar en mi cuerpo para cuidarlo, sentirlo, reconocerlo, fortalecerlo.

Una fuerza que viene arrasando desde dentro y se pasa a mis músculos, a mi sangre y a mis órganos.

Luego una relajación física da paso a un mar de conciencia de mi ser y de mi estar.

Me siento acompañada en éste viaje. Una sangha que se fue armando de la mano de Anita, maestra, guía...la bruja más dulce.

Namaste. Shanti, shanti, shanti.

Jessica Costilla

@jessicacostilla