ANITYA- la Impermanencia-


Mi nombre es Ana, pero soy Anita, y la similitud de mi nombre con Anitya, me ha dejado claro, el porqué nadie me llama Ana, cosa que me he preguntado desde siempre.

La respuesta está en mi nombre, he venido a aprender sobre: LA IMPERMANENCIA.

Miro la foto, de un instante que ya fue.

Veo un hilo plata que cruza mi cabeza, un hilo plata que cuenta la historia de mi historia, me cuenta que estoy viviendo un presente de impermanencia, me cuenta que todo cambia constantemente.

Un hilo plata que me dice que no me aferre a nada, que ame y acepte, en este instante, no en el ayer, ni en el mañana.

Ahora, el viento mueve con fuerza los árboles de alcornoque, que veo por primera vez en mi vida, sostengo su corteza y me fascina lo liviano de su fortaleza, es lo suficientemente permeable (Sukha) para permitir que los nutrientes entren y los desechos salgan. Y al mismo tiempo es lo suficientemente estable (Sthira) para mantener su integridad, este es el equilibrio entre ambas partes para mantenernos en el camino del medio.

Ahora, estoy en la mitad de mi vida 46 años, pero también puede ser mi último día en la tierra, lo sé con una claridad bestial, y así me dispongo a vivir cada mañana, intentando absorber lo máximo posible, intentando ser ecuánime, libre, auténtica, compasiva. Aprendiendo a ser tolerante, pacífica, aprendiendo a escuchar mis miedos, mi enojo, a darles un lugar y escucharme con atención plena.

Muy lejos estoy de la sabiduría, voy comprendiendo de a poco, cada meditación me enseña que no hay nada que defender, ningún ego que hacer presente, sólo el compromiso con esta realidad, con lo que sucede en este instante y que luego desaparece.

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